1. ¿Por qué ser o convertirse hoy día en francmasón de la Gran Logia de Francia?
Para construirse y desarrollarse en la existencia, tanto con la reflexión como con la acción.
Vivir es reflexionar y actuar, pensar y realizar, dar y construir un sentido a la propia vida y contribuir a la evolución positiva del mundo que nos rodea.
Podemos encontrar sentido en convicciones a veces dogmáticas e ideologías, a veces constrictoras, pero también podemos superar los estándares y los pensamientos preestablecidos de todo tipo y origen.
A todos aquellos que buscan pensamiento y construcción de sentido, la Gran Logia de Francia les propone una acción original, la iniciación.
Con la iniciación se busca:
- construirse uno mismo para construir el sentido de su vida.
El objetivo de la francmasonería y de la Gran Logia de Francia es dar un espacio de reflexión y acción a hombres que desean construir un sentido en su vida completando sin jamás contradecir lo que edifican en su marco familiar, profesional o social.
– hacerlo ejerciendo su libertad de conciencia religiosa y de conciencia ciudadana:
La Gran Logia no obliga a la creencia o a la práctica (ni prohíbe la creencia o la práctica) de ninguna religión, filosofía o corriente de pensamiento particular. Asimismo, no reivindica ninguna posición política.
Respeta todas las sensibilidades religiosas o políticas, sin embargo, rechaza en su seno el proselitismo religioso de aquellos que quieran empujar a los demás hacia su propia fe, ya que su deseo es no coaccionar la conciencia de nadie.
Asimismo, rechaza la práctica de un proselitismo antirreligioso de sus miembros que pueda coaccionar también su libertad de conciencia.
En el aspecto político, acepta la expresión de todas las ideas que respeten la libertad de conciencia ciudadana de sus miembros, excluyendo naturalmente los extremismos de toda índole, ya que son incompatibles con sus principios fundamentales de respeto y dignidad de los seres humanos, sea cual sea su origen étnico o cultural.
– trabajar en un espacio, con un orden, sobre valores éticos.
No es una escuela de pensamiento único, sino un espacio de libertad, con un orden, con valores humanistas y espirituales, que permite reunir a hombres de todo origen étnico y situación social, filosofía y religión, enseñándoles, a través de un método iniciático original y específico, a construirse, mejorarse, reflexionar y actuar tanto individualmente como colectivamente, en sus templos y en la sociedad, con la estima, el respeto y la tolerancia mutua.







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