1. Introducción
La Gran Logia de Francia, sucesora de las primeras Logias parisinas de 1728, formalizada en 1738, es la obediencia francesa más importante que practica el Rito Escocés Antiguo y Aceptado. Es además la heredera de las Logias escocesas implantadas en el siglo XIX bajo la autoridad del Supremo Consejo de Francia fundado en 1804.
La Gran Logia de Francia, estructurada en su forma actual en París el 7 de noviembre de 1894 por la reunificación de estas corrientes, es la depositaria de esta tradición masónica simbólica: Aprendiz, Compañero y Maestro.
La Gran Logia de Francia, potencia masónica independiente y soberana comparte su lema con la República: Libertad - Igualdad - Fraternidad.
Orden iniciática Tradicional y Universal basada en la Fraternidad, la Gran Logia de Francia cumple las antiguas obligaciones tradicionales de la Francmasonería Universal: trabaja “A la Gloria del Gran Arquitecto del Universo”, en presencia de las tres Grandes Luces de la Francmasonería que son la Escuadra, el Compás y el Volumen de la Ley Sagrada (que, en nuestras Logias, es la Biblia).
Siguiendo los “antiguos deberes” de los constructores de catedrales de la Edad Media, la Gran Logia de Francia tiene como principal objetivo el perfeccionamiento de la Humanidad. Exigiendo tolerancia a todos, no se inmiscuye en ninguna controversia relacionada con temas políticos o religiosos.
Constituye una alianza de hombres libres, de cualquier origen, nacionalidad y creencia.
La iniciación es lo que permite que la persona pueda transformarse y acceder a su propia vida interior, a lo que constituye en ella pensamiento y libertad, conocimiento y amor.







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